natacion en aguas abiertas

Natación en aguas abiertas: Antes de empezar, tenemos que tener claro que la natación en piscina es diferente a la natación en aguas abiertas. Son disciplinas completamente diferentes a pesar de que comparten muchas características. Sin embargo, esto no quiere decir que el entrenamiento físico y técnico en piscina no tenga relación con la natación en aguas abiertas. A continuación, analizaremos y tendremos en cuenta algunas consideraciones y diferencias entre ambas para conseguir el máximo rendimiento y adaptarnos lo mejor posible a una u otra.

 

En la piscina tenemos un espacio cerrado, estable y previsible, lo cual nos permite trabajar la técnica específica de natación con tranquilidad y control ya que, que nuestro entrenador o instructor puede ayudarnos corrigiendo de forma “in situ” e instantánea los errores que podemos estar cometiendo. Por otro lado, nos permite mantener un control y una exactitud en los entrenamientos en cuanto a las intensidades y los ritmos que no podríamos tener si entrenáramos en el mar. Otro factor a tener en cuenta es que en la piscina siempre tendremos las paredes para hacer descansos, lo cual supone un impulso cada 25 o 50 metros que nos ayuda a mantener la velocidad y que nos hace descansar los brazos durante unos segundos. De lo contrario, debido a que el mar está en constante movimiento, nos podemos encontrar con temperaturas muy frías a principio de temporada u olas. En el caso de la competición, podemos recibir golpes de otros nadadores o nadar cerca de alguien y que esto nos dificulte la correcta respiración y técnica. Por esto, tenemos que tener recursos para poder adaptarnos a las exigencias del mar. Además, las densidades y, por lo tanto, la flotabilidad son diferentes: en el mar siempre flotaremos más, y la posición del cuerpo varía ligeramente.

 

Natación en aguas abiertas: Consejos técnicos

– Hay que trabajar la orientación, tanto si se va a entrenar como a competir, es muy importante saber donde estás y hacia donde estás nadando. Levantaremos la cabeza para mirar hacia adelante y controlar nuestra dirección. Si hay corrientes u oleadas, habrá que elevar el número de miradas para comprobar que vamos en la dirección correcta o corregir desvíos.
– La respiración y el recobro serán menos ajustados que en la piscina, ya que con las olas no se podrá respirar bien si se ajusta demasiado. Si se lleva el codo muy elevado y la mano muy baja durante el recobro podemos chocar con el agua y, por lo tanto, frenarnos.
– Se aumentarán la frecuencia de brazadas en caso de corrientes y oleadas.

 

Seguridad

– Se debe evitar nadar con el mar en malas condiciones, pues no podemos olvidar que se trata de un medio que puede ser muy peligroso. De este modo, si no estamos seguros, es mejor ir a la piscina a entrenar y ya volveremos a la playa cuando esté en mejores condiciones.
– Vigilar nadar fuera de temporada durante los meses que no hay socorrista ni balizamiento, ya que en las playas se deben extremar las precauciones.
– Hay que nadar en grupo siempre que se pueda pues, además de ser más motivador y divertido, podremos recibir la ayuda de un compañero si nos encontramos en dificultades.
– Es recomendable el uso de la boya de seguridad porque nos servirá de apoyo en caso de tener algún problema al tener una rampa o, en caso de estar muy cansados, nos permitirá apoyarnos para recuperarnos un poco. Además, nos hará más visible de cara a las embarcaciones, kayaks u otras embarcaciones y también nos servirá para transportar cosas (llaves del coche u objetos varios). Hay que tener en cuenta que en algunos países su uso es obligatorio para competir. En Cataluña es posible que lo sea pronto.

 

Si te gusta nadar en el mar y quieres entrenar en grupo pregunta a tu entrenador o técnico de natación.

 

Pablo

 

 

 

Por Pablo López Baena

Coordinador Piscina de los Centros CET10

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